
En un entorno agrícola regulado por plataformas de control de datos, precisión y modificación genética, la vida vegetal se conforma a las lógicas del sistema productivo que busca eficiencia y homogéneneidad.
Paralelamente, el paisaje rural se vacía de diversidad, de conocimiento popular, de soberanía. Los monocultivos avanzan como una extensión tecnificada del poder sobre la tierra. El modelo de agricultura industrial no solo transforma el suelo y el sistema alimentario, sino también las relaciones sociales y la capacidad de autogestión de las comunidades.
Sabemos que la agricultura intensiva provoca cambios ambientales y económicos de diversa índole, ya que también modifica las áreas de cultura. El poder se centraliza a medida que el cultivo, la cosecha y la distribución de alimentos se organizan en poblaciones no productoras de alimentos.
El diente de león (Taraxacum officinale), es una planta silvestre considerada "mala hierba", una especie repudiada por la cuenta dominante de la agricultura intensiva. Crece en las grietas del cemento, ocupa rincones inhóspitos, dispersa sus semillas con el viento. No pide permiso para crecer. La instalación que propongo no es un jardín doméstico ni un experimento botánico. Es un espacio desde el cual observar las tensiones entre naturaleza y control, entre biodiversidad y uniformización, entre conocimiento tradicional y dominación tecnológica.9 Los contenedores transparentes y un sistema de control casi clínico, cultivan artificialmente dientes de león. Estas plantas han sido previamente arrancadas de su hábitat (los aceros cerca de EART) para ser sometidas ahora a un modelo de rendimiento.
El sistema de riego automático instalado en la vitirna de EART se convierte en la representación de la contradicción entre la capacidad humana para crear sistemas precisos y la tendencia a domesticar lo salvaje, a imponer regulaciones sobre el control y la explotación de la vida. El trabajo de Cristina Calderon plantea una segunda cuestión, la de si es posible o no encontrar grietas en los sistemas pr
Paralelamente, el paisaje rural se vacía de diversidad, de conocimiento popular, de soberanía. Los monocultivos avanzan como una extensión tecnificada del poder sobre la tierra. El modelo de agricultura industrial no solo transforma el suelo y el sistema alimentario, sino también las relaciones sociales y la capacidad de autogestión de las comunidades.
Sabemos que la agricultura intensiva provoca cambios ambientales y económicos de diversa índole, ya que también modifica las áreas de cultura. El poder se centraliza a medida que el cultivo, la cosecha y la distribución de alimentos se organizan en poblaciones no productoras de alimentos.
El diente de león (Taraxacum officinale), es una planta silvestre considerada "mala hierba", una especie repudiada por la cuenta dominante de la agricultura intensiva. Crece en las grietas del cemento, ocupa rincones inhóspitos, dispersa sus semillas con el viento. No pide permiso para crecer. La instalación que propongo no es un jardín doméstico ni un experimento botánico. Es un espacio desde el cual observar las tensiones entre naturaleza y control, entre biodiversidad y uniformización, entre conocimiento tradicional y dominación tecnológica.9 Los contenedores transparentes y un sistema de control casi clínico, cultivan artificialmente dientes de león. Estas plantas han sido previamente arrancadas de su hábitat (los aceros cerca de EART) para ser sometidas ahora a un modelo de rendimiento.
El sistema de riego automático instalado en la vitirna de EART se convierte en la representación de la contradicción entre la capacidad humana para crear sistemas precisos y la tendencia a domesticar lo salvaje, a imponer regulaciones sobre el control y la explotación de la vida. El trabajo de Cristina Calderon plantea una segunda cuestión, la de si es posible o no encontrar grietas en los sistemas pr